Descripción General del Proceso Legislativo (Video)

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Descripción General del Proceso Legislativo (Transcripción)

El Artículo 1 de la Constitución de los Estados Unidos otorga todos los poderes legislativos a un Congreso bicameral: una Cámara de Representantes y un Senado, que son el resultado de un “Gran Compromiso” o acuerdo que busca balancear los efectos de las mayorías populares con los intereses de los estados. Nuestro actual sistema establece un período de dos años para los miembros de la Cámara de Representantes, provenientes de los 435 distritos basados en la población. En el Senado, los votantes de cada estado eligen dos Senadores, que sirven por términos de seis años que se sobreponen (de tal manera que únicamente un tercio del Senado es sujeto a elección en cada ciclo electoral).

Las dos cámaras son fundamentalmente iguales en cuanto a sus roles y funciones legislativas. Sólo la Cámara de Representantes puede originar legislación sobre impuestos, y sólo el Senado puede confirmar los nombramientos presidenciales y aprobar tratados, pero la promulgación de la ley siempre requiere que ambas cámaras aprueben separadamente el mismo proyecto de ley, en la misma forma, antes de presentarlo al Presidente.

Debido a que cada cámara posee la autoridad constitucional de emitir sus propias reglas, la Cámara de Representantes y el Senado difieren bastante en cuanto a las prácticas y mecanismos que usan para llevar a cabo el proceso legislativo, quizás también en parte debido a sus diferencias constitucionales. En general, las reglas y prácticas de la Cámara de Representantes permiten que una mayoría numérica procese la legislación relativamente rápido. Las reglas y procedimientos del Senado, por otro lado, favorecen la deliberación en vez de la rápida acción, por cuanto otorgan una influencia procesal significativa a Senadores individuales.

La acción parlamentaria es típicamente planificada y coordinada por los líderes de los partidos políticos en cada cámara, los cuales han sido elegidos por los miembros de sus propias juntas o conferencias políticas, esto es, el grupo de miembros en una cámara que comparten una afiliación partidaria. Los líderes del partido mayoritario en la Cámara de Representantes poseen importantes poderes y prerrogativas para efectivamente determinar la agenda política y decidir qué propuestas recibirán consideración en el pleno de dicha Cámara. En el Senado, generalmente se espera que el líder del partido mayoritario proponga ítems para consideración del Senado, pero son pocas las herramientas formales que permiten que una mayoría numérica adopte un curso de acción. En cambio, el liderazgo del partido mayoritario debe típicamente negociar con los líderes de los partidos minoritarios (y usualmente con todos los Senadores) a fin de conducir efectivamente la acción legislativa en el pleno del Senado.

En ambas cámaras, gran parte de la experiencia o pericia política reside en los comités permanentes – que son paneles compuestos de miembros de ambos partidos que usualmente lideran el desarrollo y la evaluación de la legislación. Los legisladores miembros típicamente sirven en un pequeño número de comités, a menudo por muchos años, lo que les permite lograr un alto grado de conocimiento en ciertas áreas políticas. Todos los comités están presididos por un miembro del partido mayoritario, aunque a menudo los presidentes colaboran estrechamente con el miembro de mayor rango del comité, que es el miembro más sénior del partido minoritario en el comité. En casi todos los casos, en general, la proporción entre miembros del partido político mayoritario y minoritario en un comité corresponde aproximadamente a la proporción de miembros entre los partidos en la respectiva cámara parlamentaria.

Los miembros del comité y sus equipos dedican gran parte de su tiempo a la redacción y consideración de propuestas legislativas, pero los comités también desarrollan otras actividades. Una vez que la ley es promulgada, el Congreso posee la prerrogativa y responsabilidad de supervisar la implementación de las políticas legislativas, y sus comités toman el liderazgo en este esfuerzo. Ambas cámaras otorgan amplio poder y libertad a sus comités para supervisar e investigar las cuestiones de políticas públicas y sus efectos.

Mientras que el Congreso mismo es el motor de ideas y acción legislativa, el Presidente también tiene influencia en el proceso legislativo. El Presidente recomienda el presupuesto anual de las agencias federales y con frecuencia sugiere legislación. Quizás más significativo es que su poder de vetar legislación puede afectar el contenido de los proyectos de ley aprobados por el Congreso. Como es muy poco frecuente que una ley sea promulgada contra un veto presidencial, el Congreso generalmente debe ajustarse a la posición del Presidente en cuanto a las políticas propuestas.

El proceso mediante el cual un proyecto se convierte en ley es difícilmente predecible y puede variar significativamente de proyecto a proyecto. De hecho, en muchos casos, el proceso no sigue las etapas parlamentarias que usualmente se entienden como componentes del proceso legislativo.